Tuesday, February 26, 2008

Una varita Mágica por favor!!!!


Mi papá se fue de mi casa hace casi 13 años (5 de agosto de 1995) y aún espero que sea él cuando golpean la puerta o cuando escucho el motor de un auto afuera de mi casa. No quiero dejarlo ir. No quiero perder esa pequeñísima esperanza que inconscientemente aún mantengo en un rincón de mi corazón. Me cuesta asimilar, aceptar y seguir adelante cuando algo tan chocante e inesperado me sucede. A veces creo que es por qué nadie me da una explicación lógica de lo que está sucediendo, pero creo nunca entenderé aunque mil profesores, especialistas o el mismo Dios viniese a explicarme Por Qué o Para qué pasan estas cosas que me han marcado por siempre y que se vuelven un obstáculo en mi crecimiento y madurez. Han pasado casi 13 años y yo lo espero.

Han pasado casi 4 meses y aún no puedo dejarte ir Tía Bella!

Mis ojos brillan al envolverse en lágrimas que quieren expresar el dolor que siento por tu absurda partida. Por Quéééé!!!!!!!!!!!! Por dentro grito y trato de pensar en ti, pero cuando vuelven a mi mente esas imágenes tortuosas, me niego a verte así, me niego a aceptar que ya no estás.

He llorado, he hablado un poco más de ti para ver si así puedo dejarte descansar de mis preguntas y mi intolerancia a tu partida, pero siento que cada vez se me hace más difícil.

Mi papá siguió con su vida. Sé que no fue fácil para él, pero logró seguir. Tiene un nueva familia y me sigue amando como siempre. Pero yo sigo aquí pensando que algún día volverá. De qué serviría su regreso? Yo quizás pronto me iré de la casa. Mi hermano pequeño lloraría y sufriría lo que yo sufrí??? No quiero eso. Pero si me gustaría que mi familia no se hubiese disuelto nunca. Desearía poder continuar como mi papá lo ha hecho, pero aún te espero Daddy...

Todos siguen viviendo y eso es lo correcto, solo que me cuesta continuar porque es empezar a aceptar que mi Tía ya no está y no quiero aceptarlo...

Necesito un Hada Madrina para que con su varita mágica pueda cumplir algún deseo de mi corazón.

Tan sólo quisiera volver a ser esa pequeña que mi Daddy abrazaba todos los días al llegar a casa...Ahora necesito ese abrazo porque tengo pena y no hay quien me consuele...

3 Comments:

Blogger Amaranta said...

Yo conozco tu dolor y sé cuánto has seguido adelante aunque tu corazoncito siga diciéndote que no, que aún eres esa niña de 14 años que quería pensar que nada de eso estaba sucediendo.
yo te he visto crecer, te he visto madurar, te he visto dejar atrás y seguir adelante. Yo te he visto aceptar.
Pero de esa misma forma sé, que esa niña sigue allí, junto a ti, junto a la Carolita de hoy y que quizá es ella quien más necesita consuelo.
Yo estoy contigo y aunque no te pueda abrazar ahora, puedo hacerlo en un par de días más y puedes llorar y yo secaré tus lágrimas así como tú has secado las mías, como siempre ha sido y como seguirá siendo, porque yo tampoco imagino mi vida sin ti.

Te adoro

5:35 AM  
Blogger P! said...

Una vez traté el mimso tema con mi terapeuta. Sobre el dolor que todavía siento, la imposibilidad de comprender lo que pasó, el abandono, la rabia, lo inmerecido.
Yo tenía 7 u 8 años cuando pasó y fueron años de soledad. Al aparecer no fue más fácil.

-¿Cuándo se va a pasar? Estoy cansada de esa pena, de seguir llorando en mis sueños, de no poder leer esa carta, no querer escuchar ese cassette porque me desarmo en lágrimas y gemidos de dolor y rabia. Estoy cansada de que hayan pasado tantos años y sigo sientiendo lo mismo- le dije, y mi terapeuta me contestó:
-Nunca. Algunas cosas nunca se pasan, no se deja de sentir ese dolor, no llegas a comprenderlo. Pero ahora puedes pensarlo distinto y comprenderlo algo más.

Algo así fue ese día, y no salí de sesión ni más aliviada ni más feliz. Salí igualmente atormentada, con tanta o más rabia que cuando entré, sin la esperanza de que me dijera que sí, se pasaba, que dejaba de doler. No. Sentí que fue más de lo mismo, ahora con más años encima.
Pero ahora, después de varios meses, veo a mi padre distinto, puedo quererlo aún con el dolor que me causó siento tan pequeña y que no es capaz de conmensurar. Veo a mi mamá y puedo sentir cierta calma.

¿Sabes qué aprendí?
Yo habpia hablado de mis padres tantas, tantas veces, pero nunca había sido lo mismo. Fue tan buena esa sesión, porque salí desesperanzada y a la larga aceptando que nada podía hacer con eso, más que lo que viene hacia adelante, y por lo tanto, aceptarlo de una u otra forma. Al menos yo miro atrás y veo una niña segura de lo que quiere en su vida desde segundo básico, sabiendo exactamente qué haría con su vida de ahí hasta los 25 años. El costo fue alto, y tal vez mucho de lo que soñé que haría con mi vida no se ha cumplido a cabalidad, pero sin eso, tal vez no sería o no sabría quién soy.
Ojalá pudieramos cambiar el pasado, pero sólo nos queda el futuro, que no existe sin el presente.

Sentir, al final, fue mi crecimiento.
Creo que también el tuyo.

Un besito.

7:26 AM  
Blogger Amaranta said...

Promete que serás feliz,
te ponías tan guapa al reír.
y así, sólo así,
quiero recordarte.
Así, como antes,
así, adelante,
así, vida mía,
mejor será así.

Es tan difícil verte así, después de haberte conocido feliz. Sin embargo, debajo de tu estado actual, yo sé que sigues ahí, esperando a que tus alas estén listas para que puedas salir de la crisálida, mostrando todos tus bellos colores al sol y alegrando nuestros corazones.
No apuraré tu proceso cuncunita amarilla, porque entiendo que lo necesitas para que tus alas se vuelvan sanas y fuertes, listas para enfrentar las adversidades del mundo y para que tu cuerpo y mente tengan el descanso que requieren para que te repongas y seas quien de verdad eres.

Te adoro, como siempre, como nunca.
Un abrazo

9:25 PM  

Post a Comment

<< Home